Sobre el Ni Una Menos y el pañuelo
Soy muy autoreferencial Aparezco por acá cuando tengo algo para decir. En realidad, cuando todo lo que tengo para decir puedo ordenarlo lo suficiente para que tenga sentido y no nos perdamos, ustedes y yo, en mis divagaciones sin hilo conductor. Hoy tengo algo para decir. La primera vez que me depilé las piernas fue a escondidas de mi mamá cuando tenía 11 años, porque un chico más grande que yo en el club a donde pasaba mis tardes de verano me dijo -me gritó- que tenía pelos largos y que en la cara tenía patillas "como de hombre". Creo que ese fue mi contacto más crudo y directo con el asco hacia mi naturaleza. Cuando damos nuestros primeros pasos hacia la adolescencia, las mujeres, tendemos a chocarnos con los problemas de ser naturales. El sufrimiento se convierte en un condimento habitual para nuestra vida y recuerdo preguntarle a mi madre mientras me ponía cera caliente en las áxilas: "¿en serio hay que hacer esto el resto de nuestras vidas?" Cuando tenía 16 ...